En nuestro país muchos jóvenes y adolescentes tienen hijos no planeados a una edad en la que no se sienten preparados para afrontarlo.datosargcomp

 

Se trata de un problema que no tiene una sola raíz: existen factores personales, familiares, interpersonales, del contexto, institucionales, que favorecen que esto suceda. Y es por eso le puede ocurrir a cualquier adolescente.

 

Cuando empiezan los noviazgos entre adolescentes, también empiezan las preocupaciones en las familias: ¿tendrán relaciones? ¿Sabrán cómo cuidarse? No hablamos de esto con mucha frecuencia.

 

 

¿Por qué nos preocupa tanto la posibilidad de un embarazo?

Hay muchos motivos: queremos que disfruten la juventud, que puedan estudiar, trabajar, elegir con tranquilidad el camino… y ser padres y madres adolescentes no es algo fácil de llevar. Quizás lo sabemos por experiencia propia o por lo que le pasó a gente cercana. Durante esta etapa es difícil asumir con responsabilidad la crianza de los hijos.

 

Es común que las vidas de padres y madres adolescentes y las de sus familias se vean transformadas por la llegada de un hijo. Muchas veces abandonan los estudios o tienen más dificultades para conseguir trabajo. Por eso, es bueno hablar en familia, tanto con los varones como con las mujeres, sobre estos temas. Si todavía no lo hicimos, no nos desanimemos: siempre es buen momento para empezar.

 

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Responsabilidades compartidas 

 

Un tema que merece abordarse es el de las responsabilidades compartidas entre varones y mujeres tanto en la concepción, como en el embarazo y los cuidados del bebé.

 

Un embarazo impacta de manera diferente en la vida del varón adolescente que en la vida de la mujer, no solo porque el embarazo se desarrolla en el cuerpo de las mujeres, sino también por desigualdades que en nuestra cultura parecen naturales, aunque no lo son, y hacen que las mujeres asuman la mayor carga del cuidado de los hijos.

 

Como miembros de sus familias, podemos aconsejarles que, llegado el momento, elijan con responsabilidad cuándo y con quién tener relaciones sexuales.

 

Es importante que se sientan seguros, respeten sus propios tiempos y los de los demás y no se dejen llevar por las presiones que a veces vienen de la pareja o de los amigos y amigas.

 

Nadie puede obligarlos y ellos, a su vez, no pueden obligar a nadie. Y, como en tantos otros momentos de sus vidas, que sepan que pueden contar con su familia, si nos necesitan.

 

Y si los y las adolescentes se convierten en padres y madres, estas nuevas responsabilidades no tienen que hacerlos resignar sus sueños y proyectos. Aunque tengan que cambiar algunos hábitos e incorporar nuevas tareas, siguen necesitando divertirse, estar con sus amigos, estudiar y planificar su futuro.

 

Las familias podemos ayudarlos y acompañarlos en esta nueva y compleja etapa.

 

embadolesc

 

Hacé clic aquí para ver datos sobre la realidad del embarazo adolescente en la Argentina y la situación a nivel mundial.

 

 

 

Edad adolescente:

En este sitio utilizamos definiciones comúnmente empleadas en diferentes contextos demográficos, normativos y sociales: 

Adolescencia: 10 a 19 años (primera adolescencia: 10 a 14 años; segunda adolescencia: 15 a 19 años).

Jóvenes: 15 a 24 años.

 

 

 

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 Los contenidos aquí volcados han sido elaborados desde un enfoque de equidad de género y derechos humanos. Por razones estrictamente gramaticales y para facilitar la lectura, en algunas ocasiones usaremos el género masculino para referirnos tanto a hombres como a mujeres.